EL PERIPARTO: EL GRAN RETO DE LA CERDA Y DE SU MICROFLORA INTESTINAL

| 26 diciembre, 2013 | 0 Comentarios

En comparación con otras especies, la eficiencia reproductiva del porcino es muy alta y constituye una de las razones del éxito de la industria del cerdo. Sin embargo, comparado con los lechones o los cerdos de engorde, para los que el retorno sobre la inversión puede calcularse de una forma casi directa, la cerda reproductiva recibe menos atención a nivel de investigación, especialmente desde el punto de vista de la nutrición. No obstante, en cerdas se han desarrollado fórmulas matemáticas para manejar las reservas corporales a partir de los niveles de ingesta y de la producción de leche (estimada a partir del crecimiento de la camada). Por el contrario, aun no existen fórmulas para estimar parámetros como la ingesta de la cerda o la producción lechera.

Sin embargo, la influencia del alimento sobre los caracteres funcionales y la influencia de ingredientes alimentarios sobre el rendimiento de la cerda no se conocen lo suficiente todavía para realizar predicciones mediante modelos. Los caracteres funcionales parecen ser más cualitativos que cuantitativos, y han sido mejor descritos como la aptitud o no a un carácter: porcentaje de animales dentro de un grupo que no alcanzan un estado normal (o esperado), por ejemplo, el porcentaje de cerdas que no presentan celo en los primeros 6 días postdestete. Durante el ciclo reproductivo de la cerda, existen dos periodos fundamentales para observar estos caracteres funcionales: el periparto y la vuelta a la reproducción en postdestete. Ambos representan un periodo de transición desde un estado fisiológico a otro, y frecuentemente existen problemas de adaptación que a menudo se califican como “síndromes”. La situación de la transición periparto es más compleja y afecta tanto a la cerda como a los lechones. En este artículo vamos a describir con más detalle como un ingrediente funcional, la levadura viva Saccharomyces cerevisiae var. boulardii CNCM I-1079, mejora el estado global de la cerda y la prepara para hacer frente a la fase crítica del periparto.

DESDE EL FINAL DE LA GESTACIÓN A LA LACTACIÓN: UN CAMBIO BRUSCO DE LA REGULACIÓN HOMEORÉTICA DE LA CERDA

El término “Homeoresis” fue propuesto por Conrad Waddington (1905 – 1975), biólogo, paleontólogo y embriólogo. Se refiere a “los cambios coordinados en el metabolismo de los tejidos corporales necesarios para soportar un estado fisiológico dominante”. El término homeoresis, al contrario de la homeostasis, no es muy común en el lenguaje veterinario porcino. Considerando la información científica reciente, se ha propuesto que el PDS es consecuencia de una incorrecta transición entre la homeoresis de la gestación y la homeoresis de la lactación.

Durante el parto, que ha de considerarse como un proceso agudo, los controles homeoréticos deben pasar de un patrón de gestación a un patrón de lactación, sincronizando gran cantidad de órganos y sus sistemas orgánicos con el metabolismo y el sistema hormonal de la cerda.

Un buen ejemplo de homeoresis es el cambio en el metabolismo del tejido adiposo al final de la gestación. Los controles homeoréticos que trabajan durante la lactogénesis alteran el metabolismo del tejido adiposo, provocando una disminución de la síntesis de lípidos y aumentando la movilización de lípidos, para afrontar un nuevo estado fisiológico. Aunque se dispone de mucha información sobre los cambios hormonales y bioquímicos durante el parto, existen muy pocos datos sobre cómo se coordinan estos cambios.

La regulación homeorética y los problemas de tránsito intestinal

Durante las últimas 2 semanas de gestación, tiene lugar en la cerda un claro cambio metabólico, el inicio de la lactogénesis (síntesis de los elementos de calostro y leche). Como consecuencia, se espera y se observa el desarrollo de la ubre. El cambio progresivo del patrón hormonal ha sido bien estudiado en rumiantes y parcialmente confirmado en cerdas; se prepara el proceso del parto con sus consecuencias sobre el comportamiento, el sistema inmune, el apetito, etc. Una de estas consecuencias es la reducción de la contracción de la musculatura lisa, efecto de prevención de partos anticipados pero con desafortunadamente un aumento del tiempo de tránsito intestinal. Combinado con un cambio de pienso (composición del alimento, presentación, disponibilidad diaria, horas/repartos de comida) y el traslado desde la nave de gestación hasta las salas de maternidades, esta situación fisiológica se asocia a menudo con estreñimiento de leve a severo.

Figura 1. Influencia de Saccharomyces cerevisiae sobre los niveles séricos de IgG e IgA en las cerdas en el último mes de gestación.

Figura 1. Influencia de Saccharomyces cerevisiae sobre los niveles séricos de IgG e IgA en las cerdas en el último mes de gestación.

Los signos visibles del estreñimiento severo son bien conocidos (sin heces o heces pequeñas y secas) pero a menudo el comportamiento de la cerda también se ve afectado, en respuesta a los dolores abdominales que sufre: cerdas estiradas sobre el vientre o sentadas en posición de perro, reacias a levantarse y a menudo muy nerviosas. Estos síntomas podrían originarse en parte por los cambios esperados en la microflora debidos a la retención de digesta en el tracto intestinal: en una primera fase, se produce un enorme aumento del tamaño de población microbiana, y posteriormente una liberación de endotoxinas (principal constituyente de la pared celular de la bacteria) debido a la mortalidad bacterial.

Figura 2. Influencia de Saccharomyces cerevisiae sobre los niveles de IgG e IgA en el calostro y leche.

Figura 2. Influencia de Saccharomyces cerevisiae sobre los niveles de IgG e IgA en el calostro y leche.

Se han desarrollado gran cantidad de pruebas con el objetivo de estudiar el efecto de la levadura viva S.c.boulardii CNCM I-1079 en el periparto, especialmente sobre el tránsito intestinal y el estreñimiento. Un primer estudio consistió en medir la cinética de la excreción de cenizas fecales en cerdas alimentadas o no con S.c.boulardii CNCM I-1079. De un ensayo más amplio que envolvió a 112 cerdas, se seleccionaron 14 cerdas para esta prueba. La mañana anterior al traslado a la sala de maternidad, se subministró a cada cerda 100 gramos de tierras de diatomeas (Silikill®) en la comida, casi sílice puro, totalmente indigestible por la cerda. 7 cerdas recibieron una dosis de S.c.boulardii CNCM I-1079 (equivalente a 2×106 UFC/g pienso) además de la dieta básica y las otras 7 cerdas recibieron la dieta control sin suplemento de levaduras. Se observaron, puntuaron y recolectaron las heces dos veces al día durante los 6 días siguientes. Se recolectaron todas las heces para el análisis del contenido total en cenizas. En las figuras 1a (Control) y 1b (Scb) se muestran los resultados. En ambos grupos, no hubo recolección de heces hasta las 24 horas tras el traslado a la maternidad. En las cerdas del grupo Control se observó un patrón de excreción muy irregular, incluyendo estreñimiento clínico: una cerda no excretó durante el tiempo que duró la prueba, otra de las cerdas excretó por primera vez a los 4,5 días del traslado. No se observó ningún pico de excreción en este grupo. Por el contrario, las cerdas Scb mostraron un patrón de excreción bastante regular y gran homogeneidad entre individuos. En el grupo Scb, se pudo observar un pico de excreción, entre las 48 y las 72 horas tras la ingesta del marcador. Estos resultados indican que la levadura viva S.c.boulardii CNCM I-1079 ayuda a regular el tránsito intestinal después de la transferencia de las cerdas de la gestación a la sala de partos, y reduce el riesgo de estreñimiento.

“El estreñimiento de la cerda durante el período alrededor del parto, en ocasiones como consecuencia del plan alimentario, es una fuente de estrés que puede ser minimizado con la suplementación de S.c.Boulardii en el pienso.”

El plan alimentario y la microflora de la cerda

Durante las últimas dos décadas, se ha producido un cambio radical en los programas de manejo alimentario de las cerdas en Europa occidental. Este cambio no ha sido tan extendido a nivel mundial, como sí lo han sido las nuevas líneas genéticas. En la actualidad, es una práctica inusual alimentar a una cerda con un mismo pienso durante todo su ciclo reproductivo. La práctica más común es alimentar a la cerda con un pienso de gestación y un pienso de lactación, o incluso utilizar sistemas más sofisticados de alimentación multifase.

Los piensos únicos para cerdas se formulaban para ofrecer 160-165 g por Kg de proteína bruta (PB) con una ingesta de 3 Kg pienso al día. Las dietas actuales han reducido el aporte de proteína en un 33% durante el periodo de gestación (130 g PB por Kg, 2,5Kg de pienso al día). Simultáneamente el cambio en los niveles de proteína, se ha producido también en las fuentes energéticas: las dietas anteriormente basadas en cereales, actualmente contienen gran variedad de coproductos ricos en paredes celulares vegetales, con un efecto positivo sobre la prevención del MMA. Por otro lado, se ha desarrollado un sistema energético específico para cerdas que permite ser más eficientes a nivel de costes.

Actualmente, los piensos disponen de más fibra fermentable y de menos proteína disponible para los microorganismos digestivos, que deben promover un balance microbiano y metabólico saludable. Uno de los desafíos de la alimentación de la cerda moderna es afrontar el incremento de los niveles de producción de leche para alimentar a una camada cada vez más numerosa. En los tres primeros días después del parto, la cerda ha de ser capaz de producir suficiente leche para garantizar el crecimiento de unos 14 lechones a unos 200 gramos por día y lechón, que corresponde a la producción de unos 11 Kg de leche. La cerda lactante destina un 80% de la energía ingerida a la producción de leche, por lo que es incapaz de consumir suficiente energía para cubrir sus necesidades básicas y ha de utilizar sus reservas corporales.

Al inicio de la lactación, la cerda ha de hacer frente a un déficit energético importante. Aunque se realizan estrategias de manejo para intentar compensar este déficit, como el incremento progresivo de pienso al inicio de la lactación, es habitual la aparición de problemas digestivos que comprometen tanto la producción de leche y la supervivencia de los lechones, como la vida reproductiva de la cerda en el siguiente ciclo. Además, las nuevas genéticas han sido mejoradas para parámetros como el peso vivo promedio de las cerdas, pero aun es necesario adaptar las nuevas genéticas hacia mejores rendimientos energéticos. Ya que actualmente, las consecuencias de la selección genética son un reto para la determinación de estrategias de alimentación basadas en el manejo de la condición corporal.

Actualmente se ha identificado en el intestino grueso de lechones, una microflora formada por más de 850 especies distintas de bacterias, mayoritariamente anaerobias estrictas Gram negativas, con una densidad de 1010 – 1011 UFC/g de digesta. Aunque se estima que en cerdas podrían llegar a identificarse más de 1000 especies distintas. Los principales mecanismos de control cualitativo y cuantitativo de la microflora son el tipo y la cantidad de sustrato, y las condiciones ambientales de la digesta (humedad, pH, potencial Redox, concentración de amoníaco, proceso de mezcla, velocidad de tránsito de la digesta, sales biliares,…).

S.c.boulardii CNCM I-1079 es un probiótico que ha demostrado su efecto sobre la estabilización de la microflora intestinal beneficiosa, particularmente durante periodos de estrés, mediante la exclusión competitiva de los patógenos oportunistas y la reducción de la incidencia de diarreas. Durante su tránsito por el tracto intestinal, S.c.boulardii CNCM I-1079 consume el oxígeno que puede haber libre en la luz intestinal, creando un ambiente anaeróbico ideal para el desarrollo de las bacterias anaerobias estrictas.

Es bien sabido que en los monogástricos, los carbohidratos estructurales, celulosa y hemicelulosa, componentes de la fracción fibrosa atraviesan el tracto intestinal sin absorberse. En el ciego son sometidos a una acción microbiana muy limitada por las celulasas bacterianas desprendiéndose algunos ácidos grasos volátiles (AGV) que son absorbidos, mayoritariamente acético, propiónico y butírico. El papel de estos carbohidratos como nutrientes suele ser considerado mínimo en formulación, sin embargo, no ha de despreciarse. Por un lado, absorben agua y estimulan el peristaltismo con lo que favorecen la digestión mecánica, y por el otro, en una cerda en gestación, los carbohidratos estructurales aportan en forma de ácidos grasos entre un 15 y un 20 % de la energía neta total ingerida. Paralelamente reducen la velocidad de tránsito del resto de los materiales acompañantes en el proceso de digestión.

En el ciego de la cerda se han identificado bacterias celulolíticas típicas del rumen de una vaca, por ejemplo Ruminococcus flavefaciens, en proporciones importantes que indican una degradación de la parte fibrosa de la ración, y unos niveles de fermentación muy importantes, a diferencia de otros monogástricos. De hecho, existen referencias sobre fermentaciones intestinales a nivel de ciego y colon, que aportarían a la cerda en forma de ácidos grasos volátiles (AGV), hasta el 30% de la energía neta que necesita.

Por otro lado, se ha observado que la combinación de niveles adecuados de fibra en la ración con S.c.boulardii CNCM I-1079, favorecen el desarrollo de las bacterias celulolíticas, que degradan la parte de carbohidratos estructurales (celulosa, hemicelulosa,…), y que se ve reflejado en una mejor condición corporal al final de la lactación y en una mejora de los resultados zootécnicos: lechones con mayor peso al destete. S.c.boulardii CNCM I-1079 permite mejorar la eficacia alimentaria en las cerdas en gestación con una mejora en la valoración energética de las raciones alrededor de 2 a 4 %. Las experiencias de campo y los datos de ganaderos que utilizan S.c.boulardii CNCM I-1079 confirman la mejora de la eficiencia alimentaria, que se valora en una mejora de la condición corporal de la cerda de 0,9 – 1 mm de grasa dorsal de promedio. Según estudios de Dourmad (INRA), el incremento de un +4% de EN en el pienso de gestación produce un incremento de 1 mm de grasa dorsal P2 en la cerda, un dato que refuerza las informaciones obtenidas directamente del campo.

Mantener un buen equilibrio de la flora intestinal de la cerda y unas buenas condiciones fermentativas son vitales para conseguir que la cerda maximice sus resultados productivos. Durante la fase crítica del periparto, la utilización de un probiótico como S.c.boulardii CNCM I-1079 puede ayudar a mejorar la fisiología digestiva de la cerda, con mejores resultados de la camada, y limitando su gasto metabólico.

LAS PATOLOGÍAS DEL PERIPARTO

Uno de los síndromes más importantes en los últimos años en al ámbito de la cerda ha sido el Síndrome de la Mastitis, Metritis, Agalactia (MMA). Este síndrome MMA ha sido descrito en profundidad durante los últimos 50 años. Más recientemente ha pasado a llamarse Síndrome de Disgalactia Postparto (PDS). Sin embargo, es posible que el síndrome MMA se haya de considerar como la parte emergente del iceberg que representaría la Disgalactia Postparto, que es la parte más importante y más subestimada, y por lo tanto, la menos evidente pero la más peligrosa. En general, los problemas y patologías posparto en la cerda tienen actualmente un impacto económico importante que no ha de ser subestimado. Como se ha comentado anteriormente, estos problemas patológicos se categorizan bajo nombres como MMA, PDS, hipoagalactia postparto, síndrome de agalactia postparto, …, que reflejan la variedad de etiologías o causas que envuelven esta patología y la variedad de signos clínicos que puede presentar. Todos estos términos intentan resumir un síndrome caracterizado por la reducción de la producción de leche de la cerda entre las 12 y 24 horas postparto, que conlleva rápidamente al lechón a la inanición.

Lallemand-periparto-Imagen-1

Generalmente, este síndrome está caracterizado por una reducción de la producción de leche, más que por una agalactia total, y no suelen diagnosticarse numerosos casos de metritis. En cambio, la mastitis puede ser uno de los signos clínicos diagnosticados. Las bacterias más comúnmente aisladas en cerdas afectadas de mastitis son los coliformes, incluyendo el género Escherichia, Citrobacter, Enterobacter y Klebsiella.

Las endotoxinas son moléculas altamente proinflamatorias cuya concentración ha sido asociada a dolor abdominal en humanos. Se ha demostrado en cerdas como la presencia de LPS (endotoxina de bacterias Gram negativas) incrementa bruscamente en los 10 días previos al parto (Tabla 1.).

Lallemand-periparto-Tabla-1

Los lipopolisacáridos (LPS) son endotoxinas presentes en todas las bacterias Gram negativas, y han sido identificados como uno de los agentes causantes de la mastitis coliforme (CM), también llamada, como hemos visto anteriormente, MMA, PDS,… Como las bacterias, las endotoxinas pueden entrar vía útero, intestino o glándula mamaria. Los signos sistémicos clínicos provocados por la liberación de endotoxinas son complejos, ya que existen diferentes mediadores endógenos involucrados en la patogénesis. Por otro lado, la secreción de calostro y leche depende de un complejo equilibrio de una serie de hormonas. Este equilibrio puede ser fácilmente perturbado cuando las LPS suprimen la liberación de la prolactina por la pituitaria anterior, incrementando así las concentraciones de cortisol y disminuyendo la circulación de la hormona tiroidea. Este cambio hormonal afecta negativamente a la producción y secreción de leche.

En cerdas, se ha sugerido en ocasiones que la liberación de endotoxinas en el tracto intestinal juega un papel importante en la disgalactia postparto. Nuestras observaciones de campo han indicado que una suplementación con S.c.boulardii CNCM I-1079 a las cerdas durante el periparto puede reducir la incidencia de MMA. Con el objetivo de verificar este beneficio adicional de esta cepa específica de levadura I-1079 y aumentar nuestro conocimiento sobre este síndrome y su vínculo con las endotoxinas digestivas, se realizó una prueba en una granja con incidencias crónicas de PDS. Del total de cerdas de la prueba, se seleccionaron 11 cerdas del grupo Control y 15 cerdas del grupo Scb (suplementadas con S.c.boulardii CNCM I-1079 a 2×109 UFC/Kg pienso) que contaban con todos los datos completos para el análisis. Al preparto, se observó una correlación negativa entre los niveles de endotoxinas fecales y los niveles plasmáticos. Mientras que se observó una correlación positiva entre los niveles de endotoxinas plasmáticos de la cerda y los calostrales en el posparto (Figura 2). Además, se constató una buena relación entre los niveles de endotoxinas en el calostro y los signos clínicos de PDS como fiebre en cerdas (con temperaturas rectales > 39,6°C durante más de 24 h) y diarreas neonatales en lechones.

Figura 2. Correlación entre los niveles de endotoxinas en el calostro y los niveles plasmáticos a los 2 días después del parto. (Guillou et al, 2012, 1).

Figura 2. Correlación entre los niveles de endotoxinas en el calostro y los niveles plasmáticos a los 2 días después del parto. (Guillou et al, 2012, 1).

Por otro lado, S.c.boulardii CNCM I-1079 demostró un efecto beneficioso sobre el PDS ya que redujo la incidencia en esta granja de alto riesgo (Figura 3). Aún son necesarios más estudios e investigación; pero estos últimos datos muestran una relación entre la liberación de endotoxinas a nivel intestinal y el síndrome PDS, y la tendencia observada refuerza la teoría de que S.c.boulardii CNCM I-1079 podría reducir la transferencia de endotoxinas hacia plasma y calostro, y consecuentemente los casos de PDS.

Figura 3. Reducción de las cerdas que presentan temperatura rectal elevada cuando han recibido S.c.boulardi I-1079 en la dieta (Guillou et al, 2012, 1).

Figura 3. Reducción de las cerdas que presentan temperatura rectal elevada cuando han recibido S.c.boulardi I-1079 en la dieta (Guillou et al, 2012, 1).

Por otro lado, se ha estudiado el efecto sobre el lechón que tienen las endotoxinas que la madre le transfiere vía calostro. En realidad, se observa que la diarrea neonatal es presente de forma frecuente en granjas con alta incidencia de MMA, especialmente en camadas de cerdas jóvenes, y se ha sugerido que estas diarreas puedan estar relacionadas con la transferencia de endotoxinas de la cerda a los lechones a través del calostro.

En esta prueba, se seleccionaron siete camadas de cerdas de primer y segundo parto, ninguna de las cuales presentaba diarrea neonatal. Se analizaron los niveles de endotoxinas en muestras de calostro recogidas durante el parto, y de muestras de sangre extraídas de los lechones a las 24 horas de vida. Esta experiencia demostró niveles de endotoxinas bajos en el calostro (entre 12 y 27 ng/ml). Además, se observó una gran variabilidad entre lechones de una misma camada, que refleja las diferencias individuales en niveles de ingesta de calostro, volumen de sangre o permeabilidad intestinal. En cualquier caso, se observó una correlación positiva entre la contaminación del calostro y los niveles de endotoxinas en la sangre de los lechones (+0.35, P=0.042). Con este estudio se puede concluir que existe una transferencia de endotoxinas de la cerda al lechón a través del calostro.

“S.c.boulardii CNCM I-1079 mejora la adaptación a los desafíos”

En las granjas dónde existen problemas de disbiosis o desequilibrios microbianos en cerdas, también son frecuentes las diarreas neonatales en parideras, con niveles de afectación elevados. En una experiencia en una granja comercial en Francia, con una problemática recurrente y severa de diarreas neonatales, se realizó un estudio del impacto de S.c.boulardii CNCM I-1079 sobre la severidad de estas diarreas. Se observó la evolución de la diarrea neonatal a través de seguimiento individual de los lechones durante los primeros 10 días de vida (evaluación de las heces 2 veces al día). Se disponía de 2 grupos, un grupo control y un grupo con S.c.boulardii CNCM I-1079 (premezcla comercial equivalente a 4,5 g de S.c.boulardii CNCM I-1079 por cerda, durante 2 semanas). Las cerdas se repartieron en los dos grupos según el número de partos, y se controlaron un total de 5 grupos con 24 cerdas por grupo. En la figura 4 se puede ver la evolución de la diarrea neonatal de los dos grupos: en el grupo Control se mantienen las diarreas de forma persistente, en un 10 % de los individuos, durante 5 días y posteriormente vuelve a ver un brote en un 6 % de los lechones. Por el contrario, los lechones de las cerdas que reciben S.c.boulardii CNCM I-1079 se ven afectados en un 8,5 % por la diarrea, que perdura unos 2 días, y se observa un pico de diarrea durante un día, aunque mucho más suave que en el grupo Control.

Figura 4. Porcentaje de lechones que presentan heces líquidas según el tratamiento recibido (Control vs. SB, con S.c.boulardii CNCM I-1079 en el pienso) (Lallemand, 2013).

Figura 4. Porcentaje de lechones que presentan heces líquidas según el tratamiento recibido (Control vs. SB, con S.c.boulardii CNCM I-1079 en el pienso) (Lallemand, 2013).

Esta experiencia nos ha mostrado como S.c.boulardii CNCM I-1079 es una herramienta muy eficaz para reducir la incidencia de la diarrea neonatal en paridera y reducir los gastos en medicación.

EL CALOSTRO Y LA VITALIDAD AL NACIMIENTO

Independientemente de la transferencia de endotoxinas de la cerda al lechón, el calostro debe de ser de la mayor calidad posible y cada lechón debe tomar una cantidad suficiente de calostro para asegurar su supervivencia. El lechón al nacer está desprovisto de protección inmunitaria y será la madre a través del calostro y de la leche quien transfiera esa inmunidad hasta que el destete provoque el inicio del desarrollo de una inmunidad completa en el lechón. El calostro es aun más importante que la leche porque aportará tanto energía para su mantenimiento y crecimiento durante sus primeras horas de vida, como también la inmunidad específica (linfocitos, fagocitos) que el lechón necesita recibir de su propia madre, antes de las adopciones.

En un estudio realizado por Lallemand en 2010, se obtuvieron muestras de calostro de 67 cerdas a intervalos regulares desde el inicio del parto hasta 24 horas después. Las cerdas fueron inicialmente separadas en dos grupos, un grupo control de 33 cerdas y un grupo tratamiento de 34 cerdas suplementadas con S.c.boulardii CNCM I-1079. Se recogieron, analizaron y compararon un total de 208 muestras de calostro. Al comparar los niveles de inmunoglobulinas al inicio del parto, se observó una diferencia del 21 % más de IgG y un 22 % más de IgA en las cerdas con S.c.boulardii CNCM I-1079, respecto a las cerdas control. Estas diferencias fueron aun mayores cuando se compararon los niveles a las 24 horas. De esta forma, se demostró como la suplementación del pienso de la cerda gestante con S.c.boulardii CNCM I-1079 aumenta los niveles de inmunoglobulina del calostro, que es de mayor calidad, transfiere más inmunidad al lechón y mejora los niveles de supervivencia de los lechones.

Otro aspecto muy bien relacionado con el calostro y sobre todo con el nivel de ingesta de calostro, es la vitalidad del lechón al nacer. Para valorar este parámetro complejo de poner en práctica, Lallemand completó la escala de vitalidad de Baxter. La escala de Baxter es una escala basada principalmente en la habilidad del lechón para respirar durante los primeros 15 segundos de vida del lechón, permitiendo clasificar los lechones en 4 niveles de vitalidad (Baxter et al., 2008). Lallemand completó la escala añadiendo la posición del lechón y su comportamiento. A partir de diferentes pruebas realizadas en diferentes condiciones de campo se ha llegado a recopilar información sobre un total de 297 camadas y 3.825 lechones.

Analizando los datos de la base de datos generada, se ha observado un efecto robusto de la inclusión de S.c.boulardii CNCM I-1079 en el pienso sobre el promedio de la puntuación de vitalidad (+0,16). Un parámetro que afecta a la vitalidad del lechón es el número de partos; así las cerdas más viejas suelen tener lechones menos vitales. En estas pruebas se ha observado como la inclusión de S.c.boulardii CNCM I-1079 en la dieta de las cerdas disminuye significativamente el efecto del número de partos sobre la vitalidad de los lechones.

El efecto de S.c.boulardii CNCM I-1079 sobre la vitalidad de los lechones se ve amplificado en los lechones nacidos en el último tercio del parto, cuando se pierde vitalidad con mayor rapidez. La vitalidad suplementaria de estos lechones les empuja a tomar calostro con más rapidez y disminuye tanto las intervenciones en granja para ayudar a los lechones débiles a alcanzar las mamas como la mortalidad durante las primeras horas de vida.

LOS BENEFICIOS DE S.C.BOULARDII EN EL PERIPARTO DURANTE EL VERANO

Lallemand-periparto-Figuras-567Como hemos visto, la levadura viva S.c.boulardii CNCM I-1079 muestra sus beneficios especialmente en los periodos de estrés, como es el periparto, y ayuda a expresar el máximo potencial de los animales, como es el caso de los lechones nacidos en el último tercio del parto que nacen con más vitalidad cuando sus madres reciben la levadura. Un periodo en el cual las cerdas tienen dificultad para desarrollar todo su potencial es el verano: las altas temperaturas hacen que la cerda no esté en su franja de temperatura de máximo bienestar.

Además, el parto es un desafío a superar para la salud de la cerda y de su aparato digestivo, con las consecuencias que conlleva sobre los resultados de su camada. La levadura viva S.c.boulardii CNCM I-1079 está muy bien documentada por sus características antiinflamatorias y su habilidad para mitigar los efectos nocivos de las diarreas causadas por bacterias patógenas productoras de toxinas (C. difficile; E. coli), cuando un factor estresante perturba la microflora intestinal. Se realizó una prueba en cerdas en periparto en condiciones de desafío (granja con diagnóstico positivo de C.perfringens tipo A y C.difficile, en condiciones de estrés térmico) para evaluar el efecto de S.c.boulardii sobre los resultados de sus camadas. Las cerdas suplementadas con S.c.boulardii CNCM I-1079 recibieron la levadura desde 3 semanas antes del parto hasta el destete. La temperatura ambiente promedio de las salas durante el día fue de 32,2ºC, con picos de 35ºC.

Pese a un número menor de lechones nacidos totales, en las camadas con S.c.boulardii CNCM I-1079, y después de igualar las camadas con las adopciones, se destetaron 0,3 lechones más por camada de promedio (Figura 5). Bajo condiciones de estrés térmico y aun destetando algún lechón más, las cerdas que recibieron la levadura viva destetaron camadas más pesadas, con 2,8 KG más de promedio que las cerdas Control (Figura 6). En esta experiencia, también se observó la mejora de otros parámetros zootécnicos como un aumento de la ganancia media diaria de los lechones, pero uno de los parámetros que se mejoró significativamente fueron los días de diarrea, que se redujeron de un 16,1% a un 10,4% (p<0,001) con S.c.boulardii CNCM I-1079 (Figura 7).

CONCLUSIONES

El manejo nutricional de la cerda moderna ha alcanzado unos niveles muy elevados de control. Para seguir avanzando, se debe hacer énfasis en la adaptación de la cerda de forma individual a los desafíos que ha de afrontar en cada periodo de transición, y en especial alrededor del parto. La suplementación de la levadura viva S.c.boulardii CNCM I-1079 (Levucell® SB) ha demostrado ser una manera eficaz y eficiente para que las cerdas puedan afrontar con éxito los cambios durante estos periodos tan estresantes. Con este probiótico, las cerdas muestran un comportamiento y unos resultados productivos más homogéneos, y el manejo en la paridera se simplifica.

BIBLIOGRAFÍA

Aherne, F. (2005). Feeding the Lactating Sow. Factsheet, Pork Information Gateway. Pork checkoff (www.pork.org).

Gerjets, I; Kemper, N. (2009). Coliform mastitis in sows: A review. Journal of Swine Health and Production, 17(2):97–105.

Guillou, D; Demey, V; Chaucheyras-Durand, F; Le Treut, Y. (2012). Relationship between gut-derived endotoxin and postpartum dysgalaxia syndrome in sows. 12th International Symposium on Digestive Physiology in Pigs, Keystone,Colorado, USA, p112.(1)

Guillou, D; Isinger, S; Chaucheyras-Durand, F; Le Treut, Y. (2012). Endotoxin transfer through colostrum from the dam to the piglet. 12th International Symposium on Digestive Physiology in Pigs, Keystone,Colorado, USA, p123. (2)

Guillou,D; Chevaux, E; Rosener, D; Le Treut, Y; Le Dividich, J. (2012). Feeding live Saccharomyces cerevisiae boulardii (SB) to sows increases immunoglobulin content in colostrum and milk. Journal of Animal Science, 90 Suppl.2:112. (3)

Klopfenstein, C; Farmer, C; Martineau, G-P. (2006). Diseases of Swine. Section I, chapter 4. Diseases of the mammary glands. Pag.57 – 85.

Le Treut, Y ; Guillou, D ; Sacy, A. (2012). Les lipopolysaccharides de surface (LPS) : un rôle sous-estimé dans la pathologie péri-partum chez la truie ? Résultats d’une pré-étude. Actualités en Production Porcine, Proc. annual meeting A.F.M.V.P., Maisons-Alfort, France.

Martineau, G-P; Le treut, Y; Guillou, D; Waret-Szkuta, A. (2013). Postpartum dysgalactia syndrome : A simple change in homeorhesis?. Journal of Swine Health and Production. Volume 21, number 2.

Autor del artículo:
Marta Revuelta1 y David Guillou2
1 Responsable técnico-comercial de monogástricos. Lallemand BIO S.L. mrevuelta@lallemand.com 

2 Responsable de I+D aplicada de monogástricos. Lallemand SAS France. dguillou@lallemand.com

Sobre el Autor:

Avances
×

Comentarios

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies